Entrevista a Lucas Payá "aprendiz de Eric Solomon"

“El potencial de Valdeorras es enorme y España está demostrando que, con su montañoso perfil y su variedad de climas, no es solamente un productor de vino tinto”

A pesar de su juventud Lucas Payá ha ejercido de embajador del vino español por todo el mundo, formado en la escuela de sumilleres de Barcelona, amplió sus estudios en la Escuela de Hostelería de Toulouse. Declara que el vino es su pasión y su trabajo, y está pasión le ha llevado a ocupar en muy pocos años los mejores puestos dentro de la sumillería nacional e internacional, estamos hablando del famoso restaurante Bulli. Tras cinco años al frente de la bodega de este restaurante y al lado de Ferrán Adriá, Lucas ha decidido tomarse unos años sabáticos y ampliar horizontes en Estados Unidos junto al importador americano Eric Solomon

¿De dónde viene tu afición al vino?
Todo empezó en la adolescencia, acompañando a mis padres a los restaurantes y escuchando sus conversaciones sobre las ‘estrellas Michelín’ y la gastronomía. Mi padre siempre me ha transmitido un interés por el vino como un producto de calidad, digno de aprender y enormemente satisfactorio, sin embargo él estudió empresariales. El resto, lo puso mi trayectoria profesional.

Qué ha supuesto el Bulli para ti: un reto personal, una aventura…
Yo creo que muchas cosas: un reto, como todo lo que uno se propone conseguir dentro de su entorno, una aventura sin duda por la cantidad de experiencias distintas y emociones que se pueden llegar a vivir trabajando para una empresa como esta. Y también, la oportunidad de conocer gente maravillosa, de viajar, de probar grandes vinos y claro está, de poder seguir haciendo cosas interesantes en el futuro. En otras palabras: una gran etapa.

Para muchos compañeros de profesión, el Bulli sería “tocar el cielo”, sin embargo tú has decidido seguir avanzando incorporándote al equipo de European Cellars ¿Por qué está decisión?
Bueno, cinco años no son pocos y creo que aún soy joven para perderme lo que se encuentra en otras partes del mundo. Ahora desarrollo un trabajo bastante distinto al de antes y además, tengo la sensación de que el Bulli siempre estará en mi vida de alguna manera u otra. Nunca lo dejas del todo, es una intensa experiencia.

¿Qué te está aportando European Cellars?
Pues más experiencia profesional, más gente interesante a conocer, más buenos vinos para probar, conocer Estados Unidos y poder trabajar desde la parte más comercial y promocional del negocio, que hasta hora no la conocía.

Después de aproximadamente seis meses en USA, hay un antes y después de tu visión del mundo del vino en este país.
Sin duda te das cuenta de las dimensiones del mundo y tus perspectivas cambian. Este país es uno de los mercados más grandes, y hay mucho trabajo que hacer aquí. ¿Quién se apunta?

Desde USA, qué imagen se tiene del vino español
Éste es un gran momento para España. Ferran Adrià y el conjunto de grandes cocineros españoles la ha ‘puesto en el mapa’. La gente se vuelve loca por que les hables de tu país, Barcelona, Madrid…se emocionan. Francia e Italia llevan muchos años en el mercado americano y el consumidor quiere conocer más cosas. El vino español está al alza aquí, sobretodo en el rango de los precios bajos (por debajo de 20 dólares)

¿El comprador y consumidor americano valora el patrimonio varietal español y la diferenciación por origen?
Como sabes el consumidor medio americano está educado a partir de la variedad de la cual se compone el vino, aquí es fundamental. Tempranillo y albariño son nombres que empiezan a sonar y el trabajo consiste en dar a conocer nuestras variedades de uva, su historia, las características de los vinos que producen y su localización dentro del territorio de España.

¿Cuales son en tu opinión las zonas productoras con mayor futuro?
Todas aquellas que sepan coger una trayectoria internacional y antepongan la calidad manteniendo precios competitivos. Estados Unidos todavía tiene unos niveles de consumo de vino relativamente bajos con lo que aún hay sitio para todos los que quieran presentar sus productos aquí.

¿Valdeorras y sus godellos son la gran esperanza blanca de los vinos españoles?
Vamos a oír mucho de esta región y de sus vinos. Ya existen unas pocas bodegas elaborando vinos entre los mejores del país. El potencial de la variedad es enorme y España está demostrando que, con su montañoso perfil y su variedad de climas, no es solamente un productor de vino tinto. Sí, seguro que siguiendo esta línea Valdeorras estará en lo más alto.

Qué consejos darías a los bodegueros españoles para facilitar la introducción y crecimiento de sus vinos en este mercado
Autenticidad, respeto a su pasado y amor por lo que hacen, manteniendo los precios moderados. Aún nos tenemos que ganar el prestigio internacional de muchas de nuestras zonas.

En cuanto al estilo de elaboración, prefieres que la madera se note o que no se note y haya más presencia de fruta…
Creo que hay un gusto común, cada vez más extendido entre los profesionales y primeros consumidores de vino, que busca la pureza de la fruta ya sea blanca o tinta, la expresión del origen sin barreras y los vinos ‘frescos’. Si la madera tiene que tapar estas cualidades mejor dejemos nuestros bosques en paz.

¿Qué vino te ha llegado al alma y no olvidarás jamás?
¡Uf! Esa no es una pregunta fácil de responder, creo que son algunos pero ahora mismo me viene a la cabeza un ‘Quinta de Vargelas 1987’ de Taylor’s pero claro; Tomado hace un año en una estrellada noche del mes de Febrero en la propia ‘quinta’ con David Guimaraens y la mejor compañía, desenterrado de la bodega personal y abierto con tenazas calentadas al fuego… ¡cómo me voy a olvidar!